Boca Juniors prepara el Clásico en incertidumbre

Un técnico con las horas contadas que busca imponer su autoridad y motivar a un grupo de jugadores que a partir de junio deberán buscarse nuevo club. Así transcurren en Boca Juniors los días previos al clásico ante River Plate, en el que una derrota podría dejar a los boquenses en el fondo de la tabla de posiciones.

En la antesala del partido más atractivo del futbol argentino, Boca fue vapuleado 3-0 por Tigre el pasado domingo por la novena fecha del torneo Clausura. Con apenas una victoria, es el peor arranque del Xeneize en la era profesional.

Boca figura en la 17ma ubicación entre 20 equipos con ocho puntos. River, que en 2008 terminó último por primera vez en su historia, tiene la oportunidad de desquitarse de su archirival y dejarlo en la misma posición si le gana en La Bombonera y además Atlético Rafaela (5 pts) supera a Estudiantes.

En este escenario, pocos apuestan por la continuidad del entrenador Abel Alves ante un nuevo traspié, pese a que públicamente los dirigentes afirman que seguirá al menos hasta junio.

Alves, quien se desempeñaba como entrenador de juveniles, tomó el mando del equipo a pocos días del inicio del certamen tras la renuncia de Alfio Basile, casualmente luego de una derrota ante River en un amistoso.

El novato entrenador no ha podido enderezar a un equipo que ya venía en crisis futbolística desde el año pasado. Al parecer tampoco goza de la simpatía de los jugadores, desconcertados porque un domingo juegan y al otro no son tenidos en cuenta.

Las declaraciones de Alves post derrota ante Tigre –“a los jugadores les faltó actitud”– tampoco ayudaron.

El malestar se potencia debido a que más de diez jugadores finalizan sus contratos en junio, entre ellos históricos como Juan Román Riquelme, Martín Palermo y Hugo Ibarra. Según publicó el martes el diario deportivo Olé, la dirigencia tendría resuelto que tras el partido con River varios de los futbolistas sean apartados del plantel en forma definitiva.

Otro de los focos de conflicto es la pelea entre Riquelme y Palermo, los dos máximos ídolos en actividad de la hinchada boquense y que apenas se dirigen la palabra. Las diferencias no son nuevas, pero se profundizan en un contexto de malos resultados.

Ninguno de los dos tiene asegurado el futuro en Boca.

“Tenemos que tener la mente en frío y esperar al domingo”, pidió el vicepresidente José Berarldi en diálogo con radio Del Plata.

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